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lunes, 8 de agosto de 2011

Habanastation

Ayer ví por segunda vez Habanastation. Esta vez desde la "comodidad" de un DVD y un panda, pero hice todos mis esfuerzos para que la primera fuera en la pantalla grande (y lo logré).

¡Qué manera de acordarme de "La Lenin"! Allí me tocó conocer a unos cuantos "encumbrados", despúes completé el círculo vicioso en la universidad. Allí también eramos "bitongos" contra "nativos". Por suerte, eramos suficientes "nativos" y algunos de los "bitongos" no se creían el cuento de que vivir en Miramar les hacía lords de nuevo tipo.

No me queda duda, hasta cierto punto yo también soy de "La Tinta". "La Tinta" que se burla de los Playstations de último modelo, que les prende candela por irreverentes, por ridículo símbolo del poder. Donde se vive o se muere, pero no se corre. A donde no llega el discurso político, donde es "tremenda muela", a pesar de ser la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes.

Ian Padrón tiene un discurso y lo maneja bien, que se puede mejorar juntos, crecer a pesar de las diferencias, aprender de nuestras virtudes y superar nuestros defectos, solamente tenemos que darle un espacio al otro sin menospreciar su punto de vista porque es de cuna de oro, o de un pesebre.

Pero hay algunos elementos que no puedo dejar de tener en cuenta. ¿Ian, qué la paso a "La Tinta" de Habanastation? ¿Por qué todos somos tan marginales allí? ¿Ese que es capaz de arreglar Playstations tan modernísimos, es un ingeniero o un simple cacharrero? ¿Por qué solo es distinguible el babalao o la pandilla? ¿Ian, donde metiste a tantos médicos, enfermeras, maestros, ingenieros que son "nativos" y siguen ahí? ¿Es que los "nativos" solo servimos para eso?

El "hijito de papá", es hijo de un músico, jazzista por demás, que a pesar de ser una sonoridad de origen arrabalero hoy se considera "culta". Vamos, a nadie le duele que el chiquillo tenga uno, dos, tres playstations. Ya todos sabemos eso y lo consideramos "justo". ¿Por qué no era el hijo de un reguetonero (el más chabacano que se te ocurra), o de uno de esos cuyo único talento es sacar provecho de la desventura ajena? ¿Por qué no me dices de donde son todos esos que si tienen su playstation? Me atrevería a asegurar que el "comemierda" que está tan enterado de lo que es un playstation, es el hijo de algún ministro de la Revolución para los humildes, o esos administradores que garantizan que la humildad sobre.

Es cierto, Ian Padrón logra su discurso y lo hace bien. Mis críticas son para otro discurso, otra película.

S@lu2 wzaldivar

¿Por qué escribo?

A veces comenzamos un blog esperando cantidad de comentarios, tener un sitio "popular", creo que esa idea formaba parte de mis intenciones iniciales "pido ser disculpado por ello". Después descubrimos que tres gatos se leen nuestro blog, aunque casi nadie comente y quede siempre la sensación de estar monologando un poco. Entonces descubres que al menos a uno de los gatos lo conoces en la vida real, es un amigo de años o un familiar que hoy vive en el extranjero. El blog se transforma entonces en un noticiario personal, para llegar a esas dos o tres personas que te siguen la corriente; aunque una amiga me preguntó "¿Tú estás loco?" porque hablo de la realidad que veo, no puede ser absoluta, pero es la mía. Entonces ¿por qué escribo? Para mí mismo y el par de personas que lo leen en algún momento "de vez en cuando".

S@lu2 wzaldivar

MANIFESTARSE

¿Por qué los trabajadores cubanos no pueden ir a la huelga? ¿O los estudiantes manifestarse? ¿O, bien mirado, los opositores? No creo que nadie vaya a sostener a estas alturas que es porque sólo bajo el capitalismo tienen de qué quejarse. Una sociedad moderna y democrática debe prever el derecho de los ciudadanos a expresar su descontento públicamente sin que por ello se les tilde de mercenarios o agentes enemigos. De hecho, los verdaderos agentes –amigos y enemigos- suelen trabajar en la sombra.

Nuestra prensa refleja las golpizas a manifestantes en otras naciones, con fotos y reportajes dramáticos. Bueno, que la policía reprima una manifestación pacífica está mal, pero que no la permita está peor. Contrariamente a lo que parece creer nuestro gobierno, las manifestaciones callejeras no significan que una sociedad es débil y desunida. Más bien significan que es una sociedad humana.

Por más de cien años, la manifestación ha sido un arma de lucha a la que se recurre cuando fallan otras. No sólo de la clase obrera, no sólo de partidos políticos, sino de grupos sociales en sentido amplio. Como todas las armas y todas las soluciones políticas, a veces funciona y muchas veces no. Como cualquier otra actividad ciudadana, está regulada por la ley. Quizás desaparezca algún día, si algún día –lo dudo mucho- todos somos felices y no tenemos motivo de queja. Entretanto, es un síntoma de que una sociedad no es perfecta ni cerrada, de que los grupos sociales tienen opiniones y están impacientes por decirlas. Incluyendo a los obreros: hoy sería ridículo pretender que en nuestro país los obreros no tienen motivo de queja y sólo se sienten incómodos los remanentes de la antigua burguesía, etcétera.

Muchos cubanos de a pie, me temo, están tan acostumbrados a satanizar un hecho de esta naturaleza que reaccionarían con hostilidad ante una marcha que pidiera, pongamos por caso, REFORMA DE LA LEY MIGRATORIA YA, aunque esta marcha fuese espontánea, luchara por los intereses de todos los ciudadanos –incluidos los hostiles- y no estuviera necesariamente inficionada por terceros. Pero alguna vez hay que empezar, digo yo. Y si usted no está de acuerdo, haga una contramarcha, igualmente pacífica, y grite lo que le dé la gana.

Y los disidentes… bueno, es hora de dejar de verlos automáticamente como una lacra y aceptar que son -deberían ser- parte de la sociedad civil. Como ocurre, por ejemplo, en Venezuela. Habrá algunos mercenarios y oportunistas, no lo dudo –como también hay muchísimos comecandelas y arribistas en el campo oficial- pero otros simplemente tienen una opinión diferente acerca de lo que es mejor para el país, y sería sano, cuando menos, escuchar esa opinión y no ahogarla antes de nacer. Cualquier cifra de descontentos con el sistema que se maneje –pongamos la improbablemente baja de un millón de cubanos, esto es, uno de cada doce que viven en suelo patrio- implica que otros tantos ciudadanos, que no han cometido ningún crimen político, no tienen quien los represente en el Parlamento.

Tomado de  http://eduardodelllano.wordpress.com/2011/07/18/manifestarse/

miércoles, 3 de agosto de 2011

¿Flexibilización migratoria en Cuba?

"Como es lógico, la flexibilización de la política migratoria tendrá en cuenta el derecho del Estado revolucionario de defenderse de los planes injerencistas y subversivos del gobierno norteamericano y sus aliados y al propio tiempo, se incluirán contramedidas razonables para preservar el capital humano creado por la Revolución frente al robo de talentos que aplican los poderosos."
Raúl Castro, 1ro de agosto de 2011

Ya no sé como llamarle a esto. ¿Existe alguna medida para evitar el robo de talentos más importante que el darles unas condiciones justas de vida? Tantos años de adueñarse de las vidas ajenas con permisos y contrapermisos para entrar y salir de Cuba no terminarán nunca y ahora ¿qué viene? Por supuesto, Ramiro Valdés, Carlos Lage (hoy en desgracia) y otros de la alta jerarquía tienen a sus "nenes" que viven el exterior. ¿No eran tan talentosos? ¿No fueron formados por la misma Revolución?

"Los emigrados cubanos son, a resultas de la mentira repetida miles de veces, denominados “exiliados políticos” que escapan del comunismo. Es decir,
para ellos de Cuba los ciudadanos “se escapan”, mientras que del resto del mundo emigran."
Raúl Castro, 1ro de agosto de 2011

¿Cómo llamarle si no es de esa forma? Es un escape aunque no se llegue a la connotación real de ser “exiliados políticos” en su gran mayoría. Se escapa de esta moderna esclavitud, el salario y la comida que al "Amo Estado" le de la gana de permitirte. Los cimarrones se escapaban al monte, los cubanos de a pie, al extranjero. En estos momentos recuerdo una de las telenovelas de turno; la abolición no llega y a los esclavos les siguen prometiendo cartas de libertad que no llegan nunca.

S@lu2 wzaldivar

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