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miércoles, 27 de marzo de 2013

Falacias del cuentapropismo II

Un amigo me dijo una vez: nosotros lo hicimos todo "bien", nosotros estudiamos, nos graduamos; a nosotros, "nos castigan".

Llevo rato pensando en como continuar la serie de las falacias y hoy encontré las palabras.

Hace ya un tiempo, en algún momento del año pasado vi en el noticiero la "agradable" noticia de un enfermero que dejaba su profesión para dedicarse a la no menos noble profesión de la carpintería. El problema no es que dejara un trabajo por otro, el problema es que se presentaba como algo "muyyy bueno". Nadie se detenía a pensar en el tiempo, el esfuerzo y los recursos invertidos en formar un enfermero.

Este año, presentando el dilema de aquellos que tienen que dedicar sus esfuerzos en pos de cuidar a algún anciano enfermo en la familia (no recuerdo si era en el noticiero también), presentaron el caso de una psicóloga, profesora, con masters y sabe Dios cuantas publicaciones, que para cuidar a una anciana tuvo que dedicarse a elaborar dulces. Todos muy contentos, la señora salió adelante. Pero Dios, y tanto talento ¿qué hacemos con él?

Y este es otro problema del cuentapropismo, que mientras mayor sea tu calificación académica, mientras más te hayas esforzado para llegar a ser un profesional, más desamparado estás. El cuentapropismo (como lo ha establecido la ley), pone en completa desventaja al profesional, pelea león-mono, mono amarrado. El problema no son los precios que pone el cuentapropista "esos están bien", el problema es el poder adquisitivo del profesional, que disculpen la palabra, pero es una mierda.

Además, se supone que debía seguir ciertas reglas, pero el resultado final ha sido un mercado negro con "patente de corso". Te doy licencia para vender ropa elaborada por tí, jejeje, a vender ropa traída en pacas desde el extranjero. Licencia para útiles del hogar, mesas llenas de más elementos obtenidos en el extranjero o mediante el mercado negro mayorista, que si funciona. Y por supuesto, los inspectores son personas con necesidades y en el mismo dilema económico que el resto, los seres humanos tenemos defectos y somos "sobornables", aún en modos en los que el mismo sobornado se autoengaña (somos humanos, no me miren así).

Resultados:
cuentapropistas deshonestos 2 puntos
cuentapropistas honestos 1 punto
profesionales 0

S@lu2 wzaldivar

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