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lunes, 19 de marzo de 2012

Riflexionando sobre la disidencia y un desagradable acontecimiento en un templo habanero

El día 14 de Marzo salió una Nota de Prensa del Arzobispado de La Habana que hablaba sobre la ocupación, desde el día anterior, por parte de un grupo de disidentes de la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad de la arquidiócesis de La Habana. Las opiniones respecto a dicha nota de prensa varían, según la posición más o menos radical que se tenga y la idea de cuan "plegado" al gobierno cubano se encuentra el Arzobispo de la Habana, Cardenal Jaime Ortega Alamino. Sobre todo se habla del estilo "Editorial de Granma" de esta nota, y la realidad es que el portavoz del Arzobispado que firma la nota de prensa, Orlando Márquez Hidalgo, es considerado entre el laicado "disidente" de corte "rojo" y progubernamental.

En principio, yo no soy de los que crea que el Cardenal Ortega este plegado a demandas gubernamentales, simplemente ha optado por evitar la confrontación directa con el gobierno, lo cual teniendo en cuenta que la Iglesia no es una tribuna o trinchera política está perfectamente bien. Ojo, la no confrontación no significa que la Iglesia como institución deje su posición intercesora por aquellos que están abiertamente opuestos al gobierno y que abandone las denuncias a las injusticias sociales y la opresión, al contrario. Por supuesto que el tono e "intensidad" de la denuncia siempre dependerá de cuan radical sea el que la presenta.

En fin, para mi el Cardenal Jaime Ortega, no es de corte radical, más bien moderado, muy diplomático, pero con una gran habilidad para poner el dedo en la llaga sin que se le pueda tildar de ser pro o anti gubernamental. Ejemplo: en su mensaje del 13 de Marzo transmitido por la TV cubana dice:

“Pero en nombre de la verdad ¿cuántas injusticias y cuántas cosas malas se han hecho?”. Es cierto. Pero en nombre de la verdad muchas veces relativizada, la verdad de este o de aquel, se puede llegar a un relativismo: que cada uno reclame su verdad, y podamos entonces llegar a un laxismo en el sentido ético, por el cual nosotros somos indiferentes a cualquier tipo de pensamiento y nuestra actitud ante la vida se vuelve acomodaticia, variable, o podemos llegar a un absolutismo o a un verdadero régimen totalitario. Cuando alguien cree que tiene una verdad ¡es esa!

Considero que el principal problema es que la Iglesia Católica se ha convertido en el interlocutor del gobierno, lo cual es mucho mejor que el monólogo gubernamental de estos años de "Revolución", pero sigue estando mal. La posición de interlocutora con el poder la tiene que asumir la sociedad civil, no la Iglesia Católica, ni ninguna otra. Rezo por el día en que esto suceda y la Iglesia Católica deje de ser una suerte de intermediaria de la (para mi, incipiente) sociedad civil cubana.

Pero retornemos al incidente del 13 de Marzo, la ocupación de la popularmente conocida como "Iglesia de la Caridad", el 99% de mi ser está en contra, mi posición como católico y mi forma de mirar cual debería ser la relación Iglesia - Gobierno - Sociedad Civil, donde la Iglesia no es más que una observadora, intercesora por los más necesitados, pero no interlocutora del Gobierno. La relación de la Iglesia Católica con los Círculos de Poder a lo largo de la historia, ya ha sido lo suficientemente perjudicial a su misión y ha dejado atrocidades reales, más un buen grupo de "leyendas negras".

El otro 1% (o menos) comprende lo sucedido aunque no llega a apoyarlo. Es saludable la existencia de la disidencia, pero escoger un templo de la Iglesia Católica o cualquier otra denominación religiosa, está mal. Si quieres protestarle al gobierno, hazlo, pero al gobierno. Encadenate a un asta del "Monte de las banderas" en la Tribuna Antimperialista, saca un cartel en medio de la Plaza (y avísale a la prensa antes), pero no interfieras con el desarrollo de las celebraciones religiosas de otros. Pide lo que quieras a la Iglesia Católica como intercesora, pero no asumas posiciones de fuerza y presiones contra ella (No te fajes con el cocinero). Cambien donde dice Iglesia Católica por cualquier otra institución religiosa y seguirá siendo lo que pienso. Es cierto que el ocupar un templo da ciertas garantías en cuanto a seguridad personal, pero si te vas a meter a protestar en contra de un Gobierno Absolutista, debes conocer las reglas del juego y  la oposición abierta "en las calles" tiene ese riesgo.

Yo no lo niego, nunca he participado en una manifestación de oposición en las calles, tampoco he tenido la oportunidad debido a la poca divulgación que tienen y el distanciamiento que he asumido de la "disidencia tradicional" de la cual creo (esta es una exageración para nada exacta) está compuesta por un 50% de la Seguridad del Estado, un 45% de oportunistas, un 4% que no tiene claro porque se "integró" a la disidencia y un 1% de "disidentes reales". Si contamos que en los disidentes segurosos tenemos un 90% de oportunistas y un 10% que cree en el Gobierno, el porciento de oportunistas crece, crece, creeeece...

S@lu2 wzaldivar

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